Axarquía profunda

Una ruta exigente que parte del Mediterráneo para descubrir la Axarquía más profunda. Carreteras sinuosas, fuertes pendientes y un continuo terreno rompepiernas conectan pueblos blancos, viñedos y paisajes de montaña. Un recorrido tan duro como espectacular por el interior de Málaga.

La ruta comienza en Rincón de la Victoria y pronto abandona la costa para adentrarse en el interior de la Axarquía. La carretera gana altura desde los primeros kilómetros camino de Moclinejo, dando comienzo a un recorrido exigente marcado por las constantes subidas y bajadas.

Desde Moclinejo, la ruta atraviesa Almáchar, El Borge y Cútar, algunos de los pueblos más representativos de la Ruta de la Pasa. Las carreteras discurren entre laderas cubiertas de viñedos, olivos y almendros, con sucesivos cambios de pendiente y magníficas vistas sobre el paisaje quebrado de la comarca.

Tras pasar por Benamargosa, el recorrido continúa hacia Riogordo y Colmenar, alcanzando cotas más elevadas y entrando en un entorno de montaña. El regreso se realiza a través de Totalán, afrontando nuevos repechos antes de iniciar el descenso final hacia Rincón de la Victoria y el Mediterráneo.

La Axarquía ha sido desde la Antigüedad un territorio de conexión entre la costa mediterránea y el interior de la provincia. Sin embargo, fue durante el periodo andalusí cuando muchos de sus pueblos adquirieron la estructura urbana que todavía conservan, caracterizada por calles estrechas, pendientes pronunciadas y casas blancas adaptadas al terreno.

Moclinejo, Almáchar, El Borge y Cútar mantienen una estrecha relación histórica con el cultivo de la vid moscatel y la elaboración artesanal de la pasa. Los viñedos plantados sobre fuertes pendientes han dado forma al paisaje y a la economía de estas localidades durante generaciones.

Benamargosa se desarrolló en torno al fértil valle del río que lleva su nombre, mientras que Riogordo y Colmenar han ocupado tradicionalmente una posición estratégica en las comunicaciones entre Málaga y el interior de Andalucía. Totalán, situado entre los montes y la costa, conserva también el carácter rural y el trazado de origen andalusí propio de los pueblos de la comarca.

La gastronomía de la Axarquía está estrechamente ligada a los productos agrícolas de la comarca. La uva moscatel y la pasa son dos de sus grandes protagonistas, especialmente en los pueblos situados en las laderas del interior, donde todavía se mantienen procesos de cultivo y secado tradicionales.

Entre los platos más conocidos destaca el ajoblanco, una sopa fría elaborada con almendras, ajo, pan, aceite de oliva y vinagre, especialmente vinculada a Almáchar. También son habituales las migas, los potajes, las sopas de tomate, el gazpachuelo y otros platos tradicionales de la cocina rural malagueña.

El aceite de oliva, las almendras, los cítricos y la miel completan una gastronomía basada en los productos de proximidad. En Colmenar, la tradición apícola tiene una presencia especialmente importante, mientras que los vinos dulces elaborados con uva moscatel constituyen otra de las grandes señas de identidad de la Axarquía.

El paisaje vegetal de la ruta está profundamente marcado por la agricultura tradicional. En las laderas próximas a Moclinejo, Almáchar, El Borge y Cútar predominan los viñedos de uva moscatel, plantados sobre terrenos de gran pendiente y combinados con olivares y almendros.

En los valles de Benamargosa y Riogordo aparecen cultivos de cítricos, frutales y pequeñas huertas favorecidas por la presencia de los cursos de agua. Estas zonas contrastan con las laderas más secas y expuestas que caracterizan buena parte de la Axarquía.

Al ganar altitud en dirección a Colmenar, la vegetación mediterránea adquiere mayor protagonismo, con encinas, pinares y especies de matorral como el romero, el tomillo, la jara y la retama. La combinación de viñedos, campos cultivados, montaña y vistas al Mediterráneo crea uno de los paisajes más característicos del interior de Málaga.

La variedad de paisajes que atraviesa la ruta favorece la presencia de numerosas especies animales. En las zonas agrícolas es habitual observar pequeñas aves, perdices, conejos y otras especies adaptadas a los cultivos tradicionales.

A medida que el recorrido se acerca a los terrenos más montañosos de Riogordo y Colmenar, aumenta la presencia de rapaces como el águila calzada, el cernícalo y el busardo ratonero. También habitan estos entornos mamíferos como el zorro, el jabalí y el meloncillo.

Los arroyos y riberas que recorren los valles aportan una mayor diversidad al paisaje y sirven de refugio a anfibios, reptiles y aves insectívoras. Durante las primeras horas del día, los tramos más tranquilos ofrecen las mejores oportunidades para observar la fauna local.

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Una ruta exigente por el corazón de la Serranía de Ronda. Carreteras sinuosas, continuos desniveles y algunos de los pueblos blancos más representativos de la comarca acompañan un recorrido espectacular entre los valles del Guadiaro y del Genal. Ciclismo de montaña en estado puro.

Desde el litoral junto al Parador de Golf, la ruta se aleja del mar para ascender por el interior. Entre campos y pueblos blancos, el trazado gana altura camino a Mijas, con vistas que alternan costa y montaña antes de regresar a Torremolinos.

Una ruta exigente que parte del Mediterráneo para descubrir la Axarquía más profunda. Carreteras sinuosas, fuertes pendientes y un continuo terreno rompepiernas conectan pueblos blancos, viñedos y paisajes de montaña. Un recorrido tan duro como espectacular por el interior de Málaga.